La coyuntura no se mancha

Cada vez que pasa algo, muchas marcas salen a decir lo primero que se les ocurre. A veces suena rápido. Casi siempre suena mal. Compartimos algunas ideas —y reglas no escritas— para no convertir un posteo en un papelón.

Un vapor flota en el aire cada vez que pasa “algo”: un partido clave, una noticia que conmueve, una muerte que detiene el scroll, una frase que prende fuego la agenda. Y ahí van muchas marcas, corriendo con sus posteos para sumar su propio spray y decir lo que sea. Aunque no tengan nada que decir.
Pero la coyuntura no se mancha. No es una piñata de la que se pueden sacar likes a puro golpe de efecto si uno llega rápido. Es más bien un terreno pantanoso, donde una mala pisada te deja marcado o hundido en arenas movedizas. Y lo que parecía un gesto para “estar en la conversación” termina siendo leído como oportunismo, oportunismo disfrazado de empatía, o peor: ruido.
Hubo una marca de comida rápida que decidió postear una frase provocadora en el Día de la Mujer. En su lógica, el escándalo era parte del plan: primero te tiro el golpe, después te explico. Pero el golpe fue tan bajo que nadie quiso quedarse a escuchar la explicación. No todo se soluciona con un segundo tuit.
También hubo una compañía de belleza que decidió hablar sobre la “nueva masculinidad” en medio de un contexto de debate global. La idea no era mala, pero vino de una marca que durante años había alimentado justo lo contrario. No alcanza con querer subirse a la ola si antes estuviste llenando la playa de plástico.
Y más cerca, en medio de una tragedia futbolera, una marca barrial creyó que era una buena idea convertir el dolor en promoción. Usaron el nombre del fallecido, un slogan forzado, y una estética de luto para vender panes. El posteo duró poco. La memoria, mucho más.
La línea entre relevancia y oportunismo es invisible, pero se siente. Como cuando alguien llega a un velorio y empieza a hablar de sí mismo.
Entonces, ¿cuándo sí y cuándo no? Algunas reglas no escritas que conviene tener cerca:
* Si vas a hablar, que sea desde un lugar legítimo. No todo es para todos.
* Si no sabés qué decir, no digas nada. El silencio también posiciona.
* Si querés aportar, primero preguntate si estás sumando algo o solo aprovechando el ruido.

La coyuntura no se mancha. Se entiende, se acompaña, se trabaja con respeto. Porque cuando pasa algo de verdad, lo último que necesitamos es un posteo con tipografía linda y ningún criterio detrás.

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